Un relevamiento de la Agencia Noticias Argentinas consultó a especialistas del sector yerbatero y a gastroenterólogos sobre el aumento percibido de polvo en la yerba mate y su posible vínculo con la acidez estomacal.
Buenos Aires, 4 de agosto de 2026 (NA) – El mate es una infusión de consumo habitual en Argentina. En los últimos meses, algunos consumidores manifestaron que la yerba mate contiene una mayor proporción de polvo que en períodos anteriores. Ante esta percepción, surgieron consultas sobre si ese residuo fino puede provocar acidez estomacal.
Según un relevamiento realizado por la Agencia Noticias Argentinas, ingenieros agrónomos del sector yerbatero indicaron que el polvo no es un desperdicio ni un defecto de fabricación. El polvo consiste en hoja de yerba finamente triturada y cumple funciones en la preparación del mate: aporta cuerpo, fija el aroma, contribuye a la espumosidad y permite que el sabor se mantenga uniforme durante el cebado. Sin polvo, el mate se lavaría rápidamente.
En cuanto a la acidez, gastroenterólogos consultados afirmaron que el polvo no contiene componentes químicos diferentes a los de la hoja entera. La acidez o el reflujo asociados al consumo de mate responden a tres factores principales:
- Mayor concentración de cafeína (mateína) y taninos: el polvo se disuelve más rápido en el agua y libera una concentración alta de solubles en los primeros mates. En personas con estómago sensible, la cafeína estimula la producción de ácido gástrico.
- Temperatura del agua: el agua por encima de los 75-80 °C puede irritar las mucosas del aparato digestivo y extraer compuestos amargos e irritantes con mayor rapidez.
- Materia prima y estacionamiento: una yerba con estacionamiento corto o deficiente conserva mayor acidez natural que aquellas con un estacionamiento prolongado de 12 a 24 meses.
Para reducir la posibilidad de acidez sin cambiar de yerba, los especialistas recomendaron las siguientes prácticas:
- Quitar el exceso de polvo de forma correcta: dar vuelta el mate tapando la boca con la palma de la mano y sacudirlo para depositar el polvo en la superficie, evitando que tape la bombilla o se concentre en el fondo.
- Humedecer con agua tibia primero: verter un chorro de agua tibia o fría antes de colocar la bombilla y agregar agua caliente. Esto protege la hoja y suaviza la extracción inicial.
- Controlar la temperatura: mantener el agua entre 70 °C y 75 °C. Hervir el agua y dejarla enfriar no recupera las propiedades del agua y acentúa el amargor.
- Optar por yerbas de estacionamiento natural: buscar marcas que especifiquen un proceso de maduración prolongado o composiciones «suaves» con menor porcentaje de polvo si se tiene sensibilidad gástrica previa.
