Nacho, un camarero español con más de siete años de experiencia en Zúrich, relató en el pódcast FirstStepSwiss su trayectoria, las diferencias con la hostelería española y los ingresos que puede generar un trabajador del sector en Suiza.
Según datos del Ministerio de Industria y Turismo de España, los afiliados en el sector turístico crecieron interanualmente en 87.830 trabajadores en junio, alcanzando un total que supera los 3 millones de trabajadores. La cifra de asalariados en turismo aumentó un 3,2% respecto al mismo mes del año anterior.
Pese a este incremento, algunos trabajadores de hostelería optan por buscar empleo en otros países europeos. Nacho, un camarero español que trabaja en un restaurante de Zúrich, Suiza, lleva más de siete años en ese país. En el pódcast FirstStepSwiss, describió sus comienzos: “Dormíamos en un zulo por 80 pavos en la noche y te gastabas 750 en el supermercado para comer un día. Ibas de hotel en hotel enseñando el currículum y te decían no. Lo pasas realmente mal”.
Tras conseguir un empleo estable, Nacho pasó por unos seis trabajos diferentes hasta su puesto actual. Sobre las condiciones laborales, señaló: “Mis jefes se han dado cuenta de que cuanto más contento está un trabajador, más beneficios tienen. La hostelería en Suiza está más controlada y tienes tus días libres. Tengo cinco semanas de vacaciones. Aquí no hay copeo, ni chupitos gratis ni hay que quedarse hasta la 1 de la madrugada. Habrá cinco restaurantes en Suiza que hacen eso. Como muy tarde a las 12 o la 1 te vas a tu casa un fin de semana”.
Respecto a las propinas, Nacho afirmó: “Los suizos son los clientes que más propina dejan. Es por cultura y por poder adquisitivo. A mí me han dado mucho. Lo máximo fue una vez en una mesa de un hotel: éramos dos camareros y nos dieron a cada uno 400 pavos”.
En cuanto al salario, explicó que un camarero puede ganar alrededor de 4.500 euros brutos, que se traducen en unos 3.800 netos, más propinas. El máximo que llegó a ganar en un mes fueron 14.000 euros, según indicó: “No tuve casi días libres y estuve sustituyendo a compañeros enfermos”.
Nacho también destacó la importancia de los idiomas para trabajar fuera de España: “Yo llegué con mucha experiencia en hostelería y hablando muy bien inglés y un poco de francés. Tengo la suerte de que los absorbo como una esponja. Hablo seis bastante bien. Te abren mucho la mente”.
