El Banco Central de la República Argentina (BCRA) habilitó a las empresas que no generan divisas a tomar créditos en dólares, con un límite del 15% de los depósitos en moneda extranjera de cada entidad. La medida busca inyectar liquidez al sistema productivo.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) comunicó la flexibilización del artículo 23 del Decreto 905/02, que data de la crisis de 2001. A partir de esta modificación, las entidades bancarias podrán utilizar sus fondos en moneda extranjera para financiar a todo el ecosistema de personas jurídicas, eliminando la exclusividad que tenían las empresas exportadoras. El BCRA fijó un límite: el volumen de estos préstamos no podrá superar el 15% de los depósitos en dólares que posea cada entidad.
El ministro de Economía, Luis Caputo, explicó durante una conferencia de prensa que la medida responde a un pedido de las industrias. “Nos venían pidiendo una mayor flexibilidad en esto”, afirmó. Además, calificó la iniciativa como “macroprudencialmente lo más razonable”.
Según datos del Palacio de Hacienda, el stock de colocaciones en moneda extranjera asciende a USD 40.000 millones, mientras que los préstamos en dólares se mantienen en USD 24.700 millones. Tras descontar el 25% de encajes regulatorios, la capacidad prestable adicional sería de USD 5.800 millones. Con la obligación de liquidar esos préstamos en el mercado oficial, se estima que la oferta extra de dólares podría oscilar entre USD 3.000 millones y USD 6.000 millones, con un máximo de USD 10.000 millones si el ritmo de depósitos se sostiene.
El titular del BCRA, Santiago Bausili, había anticipado el diagnóstico oficial: “Se preservó un sistema financiero que es de los más chicos del mundo. Entonces, preservamos la nada misma”. En el Informe de Política Monetaria (IPOM), el Central señaló que existían USD 7.500 millones ociosos que podrían circular en el sistema.
Economistas consultados advirtieron sobre los riesgos de la medida. El analista financiero Christian Buteler declaró: “Prestar dólares a una empresa que tiene sus ingresos en pesos no me parece lo mejor. Ya hemos visto lo que el descalce de moneda puede producir en Argentina”. Por su parte, el economista Martín Kalos, de EpyCa, sostuvo: “Del descalce de monedas están hechas las crisis cambiarias”. Aunque valoró los topes regulatorios, señaló que la medida podría aumentar la circulación de dólares en la economía.
El economista Haroldo Montagu indicó que la desregulación no implica un ingreso neto de divisas genuinas, ya que los dólares ya están en el sistema financiero. “Si las divisas prestadas no se destinan a inversión productiva sino que se venden en el mercado o se transfieren al exterior, la medida podría alimentar la dolarización”, advirtió. Además, destacó que el riesgo de una eventual devaluación se traslada a los balances de las empresas.
La normativa impone a las entidades financieras un requisito de capital mínimo equivalente al 125% del aplicable a otras financiaciones comparables. Los límites de exposición crediticia computarán por 1,25 veces. Además, las entidades deberán evaluar la capacidad de repago de los tomadores bajo escenarios de variación del tipo de cambio de diferente magnitud.
