La Conferencia Mundial de Robótica 2026 en Pekín reúne a más de 300 empresas que muestran sus últimos desarrollos en humanoides. El foco está puesto en la transición de demostraciones llamativas a aplicaciones útiles, confiables y rentables.
Pekín, 21 de agosto de 2026. La Conferencia Mundial de Robótica 2026, que se celebra esta semana en Pekín, exhibe robots humanoides capaces de boxear, bailar, jugar al ping pong, clasificar paquetes, ensamblar teléfonos e intentar doblar una camisa. El evento, de cinco días de duración, cuenta con la participación de más de 300 empresas, principalmente chinas, y presenta entre 2.000 y 3.000 productos y componentes, así como más de 150 novedades.
El encuentro se desarrolla en el marco de la estrategia del gobierno chino de convertir a la robótica en un motor de crecimiento industrial y en un campo de competencia tecnológica con Estados Unidos. Según datos oficiales, China concentró el 97% de las exportaciones mundiales de robots humanoides en el primer semestre de 2026.
Entre las empresas participantes se encuentra Unitree, fabricante de robots humanoides, que realizó demostraciones de kickboxing, baile y ping pong. La compañía debutó en la Bolsa de Shanghái, donde sus acciones se multiplicaron casi seis veces durante la primera jornada. La oferta pública inicial recibió una demanda más de 8.000 veces superior a las acciones disponibles.
El fundador y CEO de Unitree, Wang Xingxing, afirmó que la industria se acerca a un “momento ChatGPT”, en referencia a un salto tecnológico similar al de la inteligencia artificial generativa desde fines de 2022. Según Wang, el objetivo es desarrollar robots que puedan ingresar a un entorno desconocido, interpretarlo y ejecutar tareas a partir de instrucciones de voz o texto. Proyectó que un humanoide podría resolver cerca del 80% de las tareas cotidianas en una vivienda sin entrenamiento específico, aunque estimó que un avance determinante en el software podría ocurrir en dos o tres años en el escenario más optimista, o demorar entre cinco y diez años.
Otros empresarios del sector ofrecen plazos más cortos. Wang He, fundador de la startup Galbot, señaló a 2028 como el año en que podría producirse ese salto tecnológico.
