El sapu-sapu, un bagre acorazado originario de Sudamérica, logró establecerse en varios países asiáticos gracias a su resistencia a ambientes contaminados y su alta capacidad reproductiva, lo que motivó campañas para controlar su población.
Mientras la contaminación afecta a numerosas especies en cursos de agua del sudeste asiático, el sapu-sapu, un grupo de bagres acorazados de la familia Loricariidae, logró sobrevivir, reproducirse y expandirse en nuevos ambientes. Estas especies, originarias de Sudamérica, incluyen géneros como Pterygoplichthys e Hypostomus, conocidos popularmente como “viejas del agua”.
El término sapu-sapu se traduce como “pez escoba” o “barrendero”, en referencia a su boca en forma de ventosa que utilizan para raspar superficies en busca de alimento. Esta característica los hizo populares en acuarios, pero la liberación de ejemplares fuera de su área natural favoreció su establecimiento en Filipinas, Indonesia, Tailandia y Bangladesh.
Capacidad de supervivencia en ambientes extremos
Según el portal Geo, el sapu-sapu puede soportar condiciones ambientales adversas. En ríos urbanos asiáticos con aguas residuales, residuos plásticos y vertidos industriales, los niveles de oxígeno pueden ser bajos. Algunas especies de sapu-sapu ascienden a la superficie para aprovechar el aire atmosférico, compensando la falta de oxígeno. También toleran altas concentraciones de amoníaco y variaciones en las condiciones del agua, y su dieta oportunista incluye algas y materia orgánica.
Reproducción y características físicas
Las hembras pueden producir varios miles de huevos al año, que quedan protegidos en madrigueras excavadas en las riberas. El cuerpo del pez está cubierto por placas óseas y posee aletas espinosas, lo que dificulta su captura y consumo por depredadores. Una vez establecido, controlar su población resulta complejo.
Impacto en ecosistemas y actividad pesquera
La proliferación del sapu-sapu puede alterar los ecosistemas donde fue introducido. La excavación de madrigueras puede debilitar las riberas y favorecer la erosión. Además, compite con especies autóctonas por recursos alimenticios. En Filipinas, pescadores reportaron daños en redes debido a las espinas del pez y una mayor presencia de sapu-sapu frente a especies de interés comercial. Su valor comercial es reducido, especialmente en cursos contaminados.
Campaña de extracción en Indonesia
En Yakarta, Indonesia, se realizó una campaña para reducir la población de sapu-sapu. Participaron residentes, trabajadores de saneamiento, funcionarios de pesca y personal militar. Según información de AFP y el medio francés GEO, en dos semanas se retiraron aproximadamente 5,3 toneladas de estos peces de cursos de agua al sur de la capital. Los ejemplares fueron capturados con redes; las especies nativas fueron liberadas, mientras que los sapu-sapu fueron eliminados para evitar su reproducción y expansión.
La liberación de sapu-sapu en ambientes adecuados puede llevar al establecimiento de poblaciones que compitan con la fauna nativa, como ocurre en varios países asiáticos.
