La moneda japonesa registró un avance superior al 1,7% este jueves, hasta la zona de ¥155,8 por dólar, en un contexto de expectativas por una nueva suba de tasas del Banco de Japón. Especialistas consultados analizan las posibilidades y riesgos de invertir en yenes desde Argentina.
El yen aceleró su recuperación frente al dólar y llegó a fortalecerse más de 1,7% este jueves, hasta la zona de ¥155,8 por dólar, en niveles que no alcanzaba desde comienzos de agosto. El movimiento responde principalmente al aumento de las apuestas del mercado a que el Banco de Japón (BoJ) elevará nuevamente su tasa de interés en septiembre, después de las señales más restrictivas emitidas por funcionarios del organismo.
“El salto que vimos hoy no responde a un cambio de fundamentals sino a expectativas de política monetaria”, explicó Leo Anzalone, economista y fundador de CEPEC. Según el especialista, las declaraciones del Banco de Japón reforzaron la probabilidad de una suba de tasas en la reunión del 18 de septiembre, lo que llevó al mercado a comprar yenes de forma agresiva. A esto se suma, señaló, “la amenaza latente de una nueva intervención cambiaria”.
El mercado comenzó a incorporar con mayor fuerza una suba de 25 puntos básicos en la reunión del BoJ del 17 y 18 de septiembre. Las probabilidades llegaron a ubicarse en torno al 75%, mientras los inversores también empezaron a contemplar la posibilidad de una política monetaria más agresiva en los meses siguientes.
Para el economista Maximiliano Ramírez, la principal explicación de la apreciación está en que el mercado comenzó a descontar “una postura más restrictiva del Banco de Japón”. Durante años, explicó, el yen estuvo presionado por una política monetaria extremadamente laxa frente a tasas mucho más altas en Estados Unidos. Ahora, con expectativas de nuevas subas de tasas en Japón y cierta incertidumbre sobre el ciclo económico global, los inversores están reduciendo posiciones financiadas en yenes, lo que le da fuerza a la moneda japonesa.
A esto se suma que, en momentos de mayor volatilidad financiera, el yen suele recuperar parte de su atractivo como activo refugio.
¿Es un cambio de tendencia?
Pese al fuerte avance de los últimos días, los analistas mantienen cautela a la hora de hablar de un cambio estructural en la moneda japonesa. “Con la información disponible hoy, yo sería cauto en hablar de cambio de tendencia”, sostuvo Anzalone.
El especialista señaló que durante los últimos meses se repitió un patrón: el yen se debilita de forma sostenida, una sorpresa hawkish —una postura de línea dura en los bancos centrales— del Banco de Japón o una intervención genera una fuerte apreciación en el corto plazo y luego buena parte de esa ganancia se revierte. “Eso fue exactamente lo que pasó después de la intervención conjunta de Japón y Estados Unidos a fines de julio”, recordó.
Según Anzalone, el consenso de mercado, basado en las proyecciones de más de veinte bancos, todavía ve al yen relativamente débil en el corto plazo antes de una apreciación gradual hacia fin de año. “No un quiebre estructural”, remarcó.
Ramírez también considera prematuro afirmar que se produjo un cambio de tendencia definitivo. Sin embargo, entiende que sí podría estar modificándose uno de los factores que durante años favoreció la debilidad de la moneda: “El diferencial de tasas que favoreció al dólar durante mucho tiempo”.
Si el Banco de Japón continúa avanzando de manera gradual hacia una política menos expansiva y la Reserva Federal se acerca al final de su ciclo restrictivo, el yen podría mostrar un comportamiento más firme que el observado en los últimos años. De todos modos, la magnitud y la velocidad de esa recuperación dependerán de las decisiones de ambos bancos centrales.
El escenario, agregó Anzalone, dependerá en buena medida de si el Banco de Japón efectivamente concreta la suba de tasas del 18 de septiembre y, sobre todo, del tono que adopte respecto de las próximas decisiones de política monetaria.
¿Se puede invertir en yenes desde Argentina?
La recuperación de la moneda japonesa también abre una pregunta para los inversores argentinos: ¿hay formas de apostar a una suba del yen desde el país?
La respuesta es sí, aunque actualmente no existe en el mercado local un instrumento que replique directamente al yen como moneda. Según explicó Anzalone, “hoy no existe en el mercado local un CEDEAR que replique directamente al yen”. Sí están disponibles CEDEARs de empresas japonesas como Toyota y Sony, además del ETF EWJ, que sigue a la Bolsa de Japón. En estos casos, sin embargo, el inversor no está comprando yenes puros, sino que combina la exposición cambiaria con el riesgo propio de la renta variable japonesa.
Ramírez señaló que una de las alternativas para un inversor argentino consiste en acceder a ETFs internacionales vinculados al yen o a bonos japoneses, siempre que cuente con una cuenta que permita operar en mercados internacionales. También existen fondos globales y carteras administradas que pueden incorporar exposición indirecta a la moneda japonesa.
“En general, para un inversor argentino es bastante más sencillo obtener exposición financiera a la moneda japonesa mediante instrumentos listados en mercados internacionales que operar directamente activos en Japón”, explicó.
¿Qué riesgos tiene apostar al yen?
El principal riesgo es que la fuerte apreciación de los últimos días sea más táctica que estructural y que el mercado vuelva a corregir si cambian las expectativas sobre las tasas. “El mercado viene reaccionando a expectativas sobre tasas y cualquier cambio en el mensaje del Banco de Japón o de la Reserva Federal podría revertir parte del movimiento”, advirtió Ramírez.
Anzalone coincidió y remarcó que el yen es una de las divisas más sensibles del mundo a los diferenciales de tasas entre bancos centrales, por lo que movimientos bruscos como el registrado esta semana pueden repetirse en cualquier dirección.
Para un inversor argentino, además, la vía elegida puede agregar nuevos riesgos. Si se utiliza un CEDEAR como el EWJ, por ejemplo, la apuesta no queda limitada al comportamiento del yen: también incorpora la evolución de las acciones japonesas. De esta manera, se suma riesgo cambiario y riesgo de renta variable. “Si la vía elegida es un CEDEAR como EWJ, hay que tener en cuenta que se está sumando riesgo de acciones japonesas al riesgo cambiario”, explicó Anzalone.
Ramírez también advirtió que apostar únicamente a una moneda suele ser una estrategia más especulativa que una inversión tradicional de largo plazo. En este caso, el resultado dependerá no solo de la evolución del yen frente al dólar, sino también de las decisiones del Banco de Japón, de la Reserva Federal y del escenario financiero internacional.
¿Sirve como cobertura para los argentinos?
El yen puede funcionar como una herramienta de diversificación, pero los especialistas ponen reparos a la hora de considerarlo una cobertura directa frente al riesgo argentino. “Como cobertura del riesgo argentino no aporta demasiado”, sostuvo Anzalone, al explicar que la correlación entre el yen y el peso no ofrece una protección específica frente a los problemas propios de la economía local.
Su utilidad estaría más vinculada a la diversificación de la parte dolarizada de una cartera. En ese sentido, una posición en yenes puede permitir apostar a una eventual normalización de las tasas japonesas y a una apreciación de la moneda en el mediano plazo. “Donde sí puede tener alguna lógica es como parte de la porción en dólares de una cartera, apostando a una normalización de tasas japonesas en el mediano plazo, pero ahí ya es una apuesta direccional sobre política monetaria, no una cobertura”, explicó.
Ramírez coincide en que puede tener sentido como componente secundario de una cartera. “Los inversores argentinos suelen estar muy expuestos al dólar, ya sea de manera directa o indirecta. Incorporar una posición moderada en yen permite sumar exposición a una economía desarrollada con una dinámica diferente a la de Estados Unidos”, explicó.
En cualquier caso, ambos coinciden en que la apuesta debería ser entendida como una estrategia de diversificación o posicionamiento sobre la política monetaria japonesa, más que como un reemplazo de los activos dolarizados tradicionales.
El diferencial de tasas y el carry trade
El fortalecimiento del yen también vuelve a poner bajo la lupa al carry trade, una estrategia mediante la cual los inversores toman financiamiento en monedas con bajas tasas, como el yen, para colocarlo en activos de mayor rendimiento. La suba de las tasas japonesas reduce ese diferencial y puede incentivar el desarme de posiciones financiadas en yenes, generando movimientos en acciones, bonos y monedas a nivel global.
Para Ramírez, ese proceso ya está detrás de parte de la recuperación de la moneda: Los inversores están reduciendo posiciones financiadas en yen”. Si Japón continúa elevando las tasas y Estados Unidos avanza hacia una etapa más cercana al final de su ciclo restrictivo, el atractivo de financiarse en yenes podría seguir disminuyendo.
El movimiento, además, vuelve a plantear interrogantes sobre el impacto que un desarme más amplio del carry trade podría tener sobre otros mercados internacionales. Bank of America, de hecho, adoptó una visión alcista sobre la moneda japonesa y proyectó un nivel de ¥149 por dólar.
