Un análisis teórico contrapone las visiones de Philip Pettit y Nick Land sobre el impacto del capitalismo de plataformas en la libertad, la transparencia y la juventud, en el marco de un Estado con regulaciones débiles en datos personales e inteligencia artificial.
El aceleracionismo y el capitalismo de plataformas respecto del republicanismo democrático son incompatibles desde una perspectiva de teoría normativa, según un análisis que contrapone las visiones de Philip Pettit y Nick Land. El debate se centra en los efectos sobre la democracia y las juventudes.
Para los republicanos, los monopolios de poder y opacidad no se llevan bien con el control del poder. Las organizaciones tecnológicas se sustraen del escrutinio público, en ocasiones por negligencia política y en la mayoría por la novedad constante que dificulta la fiscalización.
El texto sostiene que estas organizaciones no son meros proveedores de servicios en un mercado libre, sino agentes dominantes en expansión, cuasi hegemonías digitales. Esto afecta la libertad como no dominación, al someter a los ciudadanos a determinaciones unilaterales de las plataformas, con efectos como la precarización del empleo, principalmente el primer empleo.
La transparencia como valor republicano se ve erosionada por espacios neofeudales donde la ciudadanía se reduce a un cliente pasivo sin voz ni voto. Se pierde la figura del ciudadano exigente y participativo que actúa como crítico de las reglas políticas y económicas.
No obstante, existe un punto de encuentro con una vertiente del aceleracionismo, representada por Alex Williams y Nick Srnicek, quienes proponen una renta básica universal, similar a la que plantea Daniel Raventós desde el republicanismo. Esta cuestión no es analizada en el artículo por exceder su objeto.
En ayuda de la posición republicana, se menciona a Cass Sunstein, quien aboga por una ley de transparencia activa digital y de datos personales que evidencie diseños y propósitos de las plataformas, además de romper monopolios económicos y evitar cámaras de eco o el efecto burbuja observado por Eli Pariser.
El impacto sobre las juventudes es central. El artículo señala que este sector es el más afectado por el aceleracionismo irreflexivo o no regulado, con consecuencias como mayor violencia, sesgos y discriminación. Se proponen nuevas categorías de análisis: juventudes fluxívoras, por la continuidad del flujo informativo, y semiófagas, por el consumo de signos masivos.
El texto concluye que es clave volver a pensar en el capitalismo de plataformas, el republicanismo deliberativo y los efectos en las juventudes y sectores con baja calidad educativa y ética en tecnología, en el contexto de los resultados de las evaluaciones PISA.
