El conductor compartió en sus redes el reencuentro con su hijo Jerónimo, quien vive en Los Hornillos, Córdoba, y lo invitó a su programa para hablar de su estilo de vida sustentable.
El conductor Julián Weich se reencontró con su hijo Jerónimo, apodado Momo, quien llegó a Buenos Aires para participar del casamiento del conductor con su pareja, la mexicana Jennifer De la Rosa, luego de siete años de relación.
En sus redes sociales, Weich compartió el momento y acompañó a su hijo a la peluquería para un cambio de look. «El hijo hippie se corta el cerco. El trabajo de poda y mantenimiento», escribió el conductor.
Luego, Jerónimo fue invitado al programa ¡Qué mañana! (El Nueve), donde habló sobre su estilo de vida. «Este es el famoso hijo hippie, que ahora es sustentable», lo presentó Weich. «Yo no me considero tan hippie. Pasé solo una noche debajo de un puente, como salió en una nota. Ahora vivo en una casa, en Córdoba», detalló el joven.
Jerónimo construyó su vivienda de barro en Los Hornillos, Córdoba, basada en los principios de la bio-construcción, que prioriza la utilización de materiales naturales y recursos locales. «Hoy no alcanza con solo decir ‘soy sustentable, no contamino’. Hay que regenerar. Me dedico a restaurar ecosistemas a través de la construcción, a través de la jardinería…», explicó.
«Además, es brigadista de una brigada forestal que se dedica a la reforestación y a quitar las especies que no son autóctonas», agregó Weich padre, quien mencionó que su hijo colaboró en la Patagonia durante los últimos incendios.
«Hacemos trabajo de prevención y erradicación de especies exóticas, que están fuera de su ecosistemas. Nosotros intervenimos, podamos… Colaboramos con lo que podemos. Un gran ejemplo es el pino, que causa muchos desequilibrios en el ecosistema, consumen mucha agua, contribuyen a los incendios…», sumó el joven, que detalló que trabaja ad honorem.
En sus propias redes, Jerónimo ya había mostrado cómo construyó con sus propias manos su vivienda sustentable en Los Hornillos, Córdoba, con barro y madera reciclada. La casa posee dos plantas, gran luz natural, tonos tierra y aberturas que la aíslan del frío. Su método combina permacultura y trabajo comunitario, y fomenta la regeneración ambiental organizando jornadas donde los vecinos colaboran en la edificación.
