Durante una reunión en Casa Rosada, el inversor con 30 años en Wall Street expuso un documento con tres medidas para abordar el nivel del tipo de cambio. El ministro de Economía, Luis Caputo, no asistió.
El lunes, en Casa Rosada, el economista Alberto Ades se reunió con el presidente Javier Milei y su gabinete. En el encuentro, presentó un documento al que accedió Clarín, en el que analizó el nivel del tipo de cambio y propuso tres alternativas para enfrentar lo que describió como un posible atraso cambiario.
El ministro de Economía, Luis Caputo, no estuvo presente en la exposición a puertas cerradas. Según trascendió, no se sentía bien, aunque más tarde participó del stream oficialista Carajo. El presidente Milei y el titular del Banco Central, Santiago Bausili, asistieron a la presentación.
Ades, ex ejecutivo de Goldman Sachs y actual inversor en Vector Alpha, estructuró su exposición en 35 diapositivas. Su diagnóstico parte de un nuevo régimen global con energía cara, tasas de interés altas y cadenas aliadas, como Estados Unidos y Europa, donde Argentina se posiciona como proveedor estratégico de energía y minerales críticos.
En ese marco, analizó la objeción sobre que «el peso está caro» a la luz de las experiencias de Corea, Israel y Chile, países que, a su entender, funcionan y terminaron caros en dólares. «Si la apreciación viene acompañada de productividad, es una buena señal; si no, tarde o temprano se corrige. Contar los dólares que entran no alcanza, porque pueden venir por precios o por deuda. Hay que mirar la inversión y la productividad por trabajador», sostiene en su documento.
Y agrega: «Hay una paradoja: el capital estratégico que entra por el RIGI aprecia todavía más el peso, justo cuando el tipo de cambio real ya está en el nivel de 2017».
Para el economista, el tipo de cambio real en Argentina se encuentra en niveles históricamente apreciados, aunque, a diferencia de 2018, la economía presenta hoy un mayor orden fiscal y externo. «El peso está más caro que antes de la corrida de 2018», reza una de las filminas.
La presentación muestra que el índice de tipo de cambio real multilateral elaborado por el Banco Central se ubicaba en 85,2 puntos al 30 de septiembre, por debajo incluso del nivel aproximado de diciembre de 2017, antes de la crisis cambiaria que desembocó en la fuerte devaluación de 2018 durante la gestión de Mauricio Macri.
El cálculo de Ades es que el dólar está 29% abajo del promedio de 23 años. En esos niveles, explicó que la Argentina acumuló reservas sin depender de un solo sector. Pero marcó una diferencia con 2017, cuando el atraso se financiaba con deuda externa: «Hoy lo sostiene el superávit energético, que depende del precio del barril».
En ese contexto, el inversor planteó ante el gabinete un «dilema cambiario» y tres alternativas frente a la fortaleza del peso:
- «Más superávit fiscal»: el economista planteó que sirve para retirar demanda doméstica y, con pesos genuinos, el Tesoro compra dólares sin emitir. Pero el riesgo es que exige más ajuste en año electoral, y la credibilidad atrae capitales que empujan al revés. El resultado: «Es el único que deprecia el tipo de cambio real y acumula reservas a la vez».
- «Devaluación discrecional»: según Ades, corrige el tipo de cambio nominal de un golpe, pero el riesgo es que sin menos absorción, el salto se traslada a precios en pocos meses. El resultado es que la depreciación real dura poco y el costo en credibilidad queda.
- «Reformas de productividad»: el trabajo explica que aprecian el tipo de cambio real de equilibrio, y el nivel de hoy deja de ser atraso. El riesgo es que requiere tiempo y capital político, y no resuelve la transición. El resultado: valida el peso fuerte en lugar de corregirlo, pero recién en el largo plazo.
«El equilibrio interno y el externo se alcanzan con dos instrumentos, el tipo de cambio real y la absorción. Una devaluación sin ajuste de absorción mueve el precio pero no el equilibrio, y se licúa en inflación. Un superávit fiscal mayor reduce la absorción, deprecia el tipo de cambio real de equilibrio y permite comprar reservas con pesos genuinos», explicó el economista.
