El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden que suspende la aplicación de nuevas sanciones contra Rusia y anunció un acuerdo para recibir 300.000 toneladas de diésel ruso. La medida se produce a menos de dos semanas de los comicios del 3 de noviembre y en medio del aumento del precio de los combustibles.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el 16 de octubre una orden que suspende la aplicación de nuevas sanciones contra Rusia y de aranceles a países que compran petróleo y gas rusos, previstos en la ley de sanciones a Rusia e Irán impulsada por el legislador Lindsey Graham y aprobada por el Congreso. La decisión no modifica las restricciones que ya estaban vigentes.
El mandatario justificó la medida al sostener que imponer nuevas sanciones podría perjudicar las negociaciones para terminar la guerra en Ucrania. La orden recibió críticas de legisladores republicanos y demócratas, que advirtieron sobre el riesgo de aliviar la presión económica sobre Moscú mientras continúa la invasión.
El acercamiento con el presidente ruso, Vladímir Putin, incluyó un acuerdo anunciado el 9 de octubre para que Rusia suministre inicialmente unas 300.000 toneladas de diésel a Estados Unidos y al mercado internacional. Trump presentó la operación como una medida destinada a aumentar la oferta y contener los precios, mientras su Gobierno concedió excepciones a restricciones comerciales relacionadas con la energía rusa. Especialistas del sector señalaron que los volúmenes comprometidos podrían resultar insuficientes para compensar la escasez provocada por las interrupciones del suministro mundial.
La decisión se produjo a menos de dos semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, en las que el Partido Republicano disputará el control del Congreso. El aumento del precio de los combustibles, vinculado con la guerra en Medio Oriente, se convirtió en uno de los principales problemas económicos para la administración estadounidense. Según explicó a la agencia AFP la investigadora Liana Fix, del Council on Foreign Relations, el contexto electoral contribuyó a reforzar la disposición de Trump a mantener contactos con Putin.
El cambio de postura también profundizó las diferencias entre Washington y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. El 10 de octubre, Trump sugirió que Ucrania debería buscar un nuevo líder y, cinco días después, afirmó que le resultaba más difícil negociar con Zelenski que con Putin. Además, responsabilizó a los ataques ucranianos contra refinerías rusas por el encarecimiento de los combustibles, aunque el aumento reciente de los precios internacionales estuvo vinculado principalmente con la guerra en Medio Oriente.
El miércoles 21 de octubre, el enviado especial estadounidense Steve Witkoff se reunió con Putin en San Petersburgo y lo calificó de «humanista». Sus declaraciones provocaron críticas dentro del propio Partido Republicano, entre ellas las del senador Thom Tillis, que cuestionó públicamente el elogio al mandatario ruso. Ese mismo día, Moscú liberó al ciudadano estadounidense Stephen Hubbard, detenido desde 2022 bajo acusaciones de combatir como mercenario para Ucrania, sin exigir un intercambio de prisioneros. Trump reconoció que la liberación no se habría producido si Washington hubiera aplicado las nuevas sanciones contra Rusia.
La reunión entre Witkoff y Putin se extendió durante unas tres horas y estuvo centrada en las propuestas estadounidenses para reactivar las conversaciones de paz. Tras el encuentro, el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov anunció que Moscú había aceptado, en principio, reanudar las negociaciones trilaterales con Estados Unidos y Ucrania alrededor del 10 de noviembre. Zelenski expresó su disposición a participar, aunque todavía no se anunció un acuerdo para suspender las hostilidades.
El asesor ruso sostuvo que las conversaciones celebradas previamente en Oslo, con participación de Ucrania y representantes europeos, habían aportado pocos elementos útiles para resolver el conflicto. Según Ushakov, las próximas conversaciones podrían centrarse en un sistema de seguridad para Rusia y Ucrania después de la guerra. Durante las conversaciones también se abordó la posibilidad de restablecer las relaciones económicas entre Washington y Moscú.
