El ministro de Vivienda y Urbanismo de Chile, Iván Poduje, calificó de «cada vez más loco» al presidente argentino Javier Milei durante un foro empresarial. El hecho generó una disculpa del ministro y un llamado de atención del presidente chileno, José Antonio Kast. La situación se suma a una serie de controversias protagonizadas por Poduje desde que asumió el cargo.
El ministro de Vivienda y Urbanismo de Chile, Iván Poduje, calificó de «cada vez más loco» al presidente argentino Javier Milei durante su participación en el foro «Conoce a tu ministro», organizado por el Instituto Chileno de Administración Racional de Empresas a mediados de octubre. En su intervención, Poduje defendía la inversión pública en infraestructura y utilizó el caso argentino para cuestionar la posición de Milei frente a la obra pública.
Tras la polémica, el ministro se disculpó y reconoció que sus comentarios no correspondían. Desde Bolivia, el presidente chileno José Antonio Kast lamentó las expresiones y afirmó que «esto no se va a volver a repetir».
El episodio se suma a otros enfrentamientos protagonizados por Poduje desde antes de asumir el cargo. Antes del cambio de mando, tuvo un cruce con el ministro de Vivienda del gobierno de Gabriel Boric, Carlos Montes, a quien acusó de mentir en relación con el Plan de Emergencia Habitacional. Montes respondió que el nuevo gobierno recibiría proyectos habitacionales en distintas etapas de desarrollo.
En marzo, un video de Poduje discutiendo con vecinas de El Olivar, en Viña del Mar, se viralizó tras una controversia por la reconstrucción de viviendas afectadas por los incendios de 2024. El ministro defendía la suspensión de las obras de una constructora y sostenía que las casas presentaban riesgos estructurales.
En abril, Poduje expresó públicamente su molestia por las restricciones presupuestarias impulsadas por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. Dijo tener «un solo jefe, el Presidente Kast» y describió con ironía sus dificultades para obtener recursos. En otro encuentro empresarial se refirió a Quiroz como un devoto de la «Virgen del Puño».
Durante una actividad en Valdivia, al abordar el retraso del proyecto habitacional Guacamayo 3, que contempla a más de 570 familias, Poduje cuestionó la Ley de Humedales Urbanos y emplazó al senador Alfonso de Urresti, a quien posteriormente ofreció disculpas. La presidenta del Senado, Paulina Núñez, recordó que la convivencia entre autoridades también importa para sacar adelante proyectos y leyes. Desde Evópoli, Luciano Cruz-Coke advirtió que un ministro no puede relacionarse como si estuviera participando en un programa de farándula.
En mayo, una reunión destinada a abordar la paralización de obras vinculadas a la empresa Tapusa terminó en una discusión con parlamentarios. El diputado Antonio Rivas denunció que Poduje lo increpó y cuestionó sus intereses, mientras el senador Gastón Saavedra comparó el encuentro con un programa de televisión. La Democracia Cristiana presentó un reclamo ante La Moneda y su presidente, Álvaro Ortiz, confirmó posteriormente que el ministro le había ofrecido disculpas.
El caso de Milei añade una dimensión internacional. La relación con Argentina tiene intereses económicos, energéticos, comerciales y políticos que exceden las simpatías personales entre gobernantes. Las diferencias entre las estrategias económicas de ambos países pueden ser profundas y merecen discutirse con rigor. Descalificar al presidente argentino, en cambio, expone innecesariamente al Gobierno chileno y obliga a Kast a marcar distancia de su propio ministro.
La frase de Kast, «esto no se va a volver a repetir», plantea una exigencia que va más allá de la disculpa de turno. Si el Presidente necesita intervenir cada cierto tiempo para contener las consecuencias de las declaraciones de uno de sus ministros, el problema deja de ser exclusivamente comunicacional y pasa a ser un asunto de conducción política, coordinación interna y responsabilidad institucional.
Poduje todavía puede demostrar que su estilo directo está al servicio de una gestión capaz de resolver problemas concretos. Para hacerlo, tendrá que conseguir que sus intervenciones públicas vuelvan a estar subordinadas a los objetivos del ministerio y no al revés. La reconstrucción habitacional, la seguridad de las viviendas, la disponibilidad de suelo y la ejecución presupuestaria ofrecen desafíos suficientes como para ocupar su energía y la atención del país.
Si el Gobierno debe dedicar más tiempo a explicar lo que quiso decir uno de sus integrantes que a mostrar lo que está haciendo, la factura política termina pagándola todo el Ejecutivo.
A Milei lo trató de loco. A Montes lo llamó mentiroso. Con el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, exhibió sus diferencias presupuestarias y con parlamentarios y vecinos acumuló enfrentamientos que terminaron en disculpas.
La pregunta, después de ocho meses, ya no es si Iván Poduje tiene un estilo particular. Es cuánto tiempo puede permitirse un Gobierno que cada polémica de uno de sus ministros termine convertida en un problema para el Presidente.
