La medida implica el cese de más de 900 servicios y ensayos técnicos que realizaba el organismo, lo que genera reacciones en el sector privado y entre consumidores.
El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) dejará de prestar más de 900 servicios y ensayos técnicos relacionados con el control de alimentos y bebidas, según una medida oficial. Esta decisión implica la interrupción de análisis y certificaciones que el organismo realizaba tanto para el sector privado como para la protección de consumidores.
La resolución, publicada en el Boletín Oficial, establece el cese inmediato de estas actividades. Según datos del propio organismo, en los últimos meses el INTI ha experimentado una reducción de aproximadamente 700 puestos de trabajo.
Desde el sector empresarial, la medida ha generado opiniones diversas. Algunos actores destacan la simplificación de trámites, mientras que otros expresan preocupación por la posible falta de estándares técnicos unificados y la confiabilidad de los productos en el mercado.
Por su parte, asociaciones de consumidores han manifestado inquietud ante la reducción de controles estatales sobre la calidad e inocuidad de los alimentos. El debate se centra en el equilibrio entre la desregulación de procesos y la garantía de seguridad para el público.
