En 1980, en el barrio de Parque Leloir, nació un estudio de grabación único que combinaba música, naturaleza y hospitalidad, convirtiéndose en un espacio clave para artistas icónicos durante tres décadas.
En la década de 1980, en pleno auge de la industria discográfica, surgió en el barrio de Parque Leloir, en el conurbano bonaerense, un estudio de grabación que ofrecía una propuesta diferente. Se trataba de Del Cielito Records, creado por Gustavo Gauvry, entonces monitorista de Serú Girán. El lugar, una cabaña de madera en un entorno natural, se destacó por su ambiente distendido y familiar, donde los músicos no solo grababan, sino que también compartían comidas y momentos de esparcimiento.
La iniciativa nació de conversaciones con su amigo David Lebón, ante la percepción de que muchos músicos se sentían desamparados en los estudios tradicionales. Con la venta de un departamento, Gauvry invirtió en un grabador de 16 canales y adaptó su casa para dar vida al proyecto. Con los años, el estudio sumó una pileta, un quincho y una parrilla, elementos que contribuyeron a su leyenda.
Del Cielito fue testigo de grabaciones y anécdotas de figuras como Luis Alberto Spinetta, Indio Solari, Charly García y un joven Juanse. El libro «Del Cielito, el sello del rock», de Candelaria Kristof, recopila testimonios de esa época. Según Gauvry, la idea era ofrecer un refugio alejado de la ciudad: «En el centro había estudios superiores, pero no ofrecían el encanto de aislarte completamente».
La influencia del estudio fue tal que varios músicos, como Spinetta, Lebón y Solari, se radicaron en Parque Leloir. Incluso Divididos armó una sala de ensayo cerca del lugar. Hoy, a sus 71 años, Gauvry sigue vinculado al mundo de la grabación. A pocas cuadras de la ubicación original, los músicos de Mavirock bautizaron a su sala como «Del Infiernito Records» en su honor, decorándola con fotos de artistas como Los Redondos y Sumo.
Gauvry, quien comenzó en la fotografía y trabajó con Sui Generis y la revista El Expreso Imaginario, encontró su vocación en el sonido casi por casualidad, durante los ensayos de Serú Girán. «Tengo una capacidad natural, porque en mi familia todos son técnicos en algo», reflexiona sobre su aprendizaje autodidacta.
