El césped del estadio de River Plate presenta un deterioro visible tras los recitales de AC/DC y las intensas lluvias, una situación que ambos clubes minimizaron de cara al partido.
A horas del Superclásico del fútbol argentino, el campo de juego del Estadio Monumental mostraba un estado alejado de su condición ideal. A simple vista se observaban surcos y zonas dañadas, consecuencia de la estructura montada para los recitales de la banda AC/DC a fines de marzo y de las intensas lluvias que afectaron a la Ciudad de Buenos Aires.
Los sectores más perjudicados son la franja central y el área chica del arco que da a la Avenida Figueroa Alcorta, precisamente donde se instaló el escenario. El desmontaje de las estructuras con grúas también contribuyó al deterioro del césped, que combina pasto natural con fibras sintéticas.
Consultados en conferencia de prensa, jugadores de ambos equipos coincidieron en que la situación no favorece a ninguno. «No está en buenas condiciones, pero no nos favorece a ninguno de los dos equipos», opinó Gonzalo Montiel, lateral de River. Leandro Paredes, de Boca, agregó: «El campo de juego va a estar igual para los dos. Somos dos equipos que buscamos jugar al fútbol y condiciona un poco el estado, pero no le damos tanta importancia».
Tras observar el daño, el presidente de River, Stefano Di Carlo, solicitó que se extremaran los esfuerzos para recuperar el terreno de cara al próximo partido local. Pese a la relevancia del encuentro, el tema pasó a un segundo plano tras la victoria de River por 3 a 0 sobre Belgrano.
Se trata del estado más deteriorado del campo para un Superclásico desde octubre de 1993, días después del recital de Michael Jackson en el mismo escenario.
