Maia Mendoza, hija de gastronómicos, transformó una casona abandonada en el barrio de La Lucila en un café que prioriza el silencio, la comunidad y una carta con influencias japonesas. El local abrió a mediados de 2024 y planea una segunda sucursal en Saavedra.
Maia Mendoza, hija de gastronómicos, abrió su propio café en el barrio de La Lucila tras encontrar un callejón sin salida con una pérgola de flores y una casona abandonada. El emprendimiento, llamado Zulu Haus, abrió sus puertas a mediados de 2024 en la calle Salvador Debenedetti 635.
Mendoza explicó que buscaba un local que no estuviera sobre una avenida o calle principal. “Estaba muy segura de que quería conservar la idea de una casita, como el restaurante de mis papás que es como una cabañita. Buscaba esa calidez”, declaró. La casona, de más de cien años, pertenecía a dos hermanos que construyeron dos casas gemelas para criar a sus familias. Una de ellas, Celina, vivió hasta los 104 años. En su honor, el café mantiene una torta con su nombre.
El menú de Zulu Haus incluye platos con influencia japonesa, como un sándwich de huevos cremosos con lactonesa picante, yakisoba con trucha grillada y un bento que rota diariamente. La pastelería, a cargo de Sofía Rosina, se especializa en laminados y fruta de estación. El café se ofrece en grano o filtrado, y los clientes pueden consultar al barista sobre las variedades.
Mendoza señaló que al principio costó que los vecinos se adaptaran a la propuesta. “Fue un desafío defender nuestra carta, porque La Lucila estaba acostumbrada a algo un poco más clásico”, afirmó. No obstante, sostuvo que “valió la pena defender nuestro producto y la idea inicial”.
El local cuenta con un cartel que invita a “disfrutar del silencio” y a conversar en voz baja. También hay libros de tarot y oráculos disponibles para los clientes. “Hay algo del lugar que cuando entras te invita a bajar un cambio”, admitió Mendoza. La segunda sucursal, en el barrio de Saavedra frente al parque, tiene prevista su apertura para agosto de 2025.
