El papa León XIV pronunció un discurso de más de media hora ante el Congreso de los Diputados, en el que abordó temas como la inmigración, la polarización política, los conflictos internacionales, el aborto, la eutanasia, la familia y la inteligencia artificial.
Subido a la tribuna del Congreso de los Diputados, el papa León XIV se dirigió durante más de media hora a los diputados, senadores y autoridades de los tres poderes del Estado. En su discurso, el papa abordó temas como la inmigración, la polarización política, los conflictos internacionales, la inteligencia artificial, el aborto, la eutanasia y el concepto de la familia.
Gran parte del discurso del pontífice estuvo dedicado a la inmigración. León XIV reclamó una política que garantice la protección en origen e integre al inmigrante, en un contexto en el que el cierre de fronteras y el discurso xenófobo ganan terreno en Europa.
Frases destacadas:
- “Mujeres y niños se ven obligados por circunstancias muy dramáticas a partir de sus comunidades y dejar atrás seres queridos, historias y vínculos”.
- “Esta realidad rebasa cualquier lectura puramente democrática o económica”, afirmó.
- “El mundo atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural, que se manifiesta en múltiples formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca”.
- “Toda guerra constituye, en última instancia, una dolorosa derrota de la capacidad de negociar y también de aquella conciencia común de la humanidad que reconoce vínculos de justicia entre las naciones”.
- “La comunidad internacional está llamada a redescubrir el valor indispensable del diálogo como camino paciente hacia acuerdos justos y duraderos, fundados en el respeto a los tratados, en la transparencia de la acción diplomática y en la voluntad sincera de anteponer la paz al recurso a la fuerza”.
- “¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás?”
- “La familia será siempre la primera escuela de humanidad en la que se aprende, antes que en cualquier otro lugar, la gramática elemental de la convivencia: recibir la vida, cuidar al otro, perdonar, servir y pertenecer”.
- “También las instituciones educativas ocupan un lugar decisivo en esta tarea. En ellas, las nuevas generaciones pueden aprender a buscar y amar la verdad, a cuestionarse sobre el sentido de la vida y la dignidad de cada persona”.
- “La tecnología en sí misma no es neutral porque toma el rostro de quien la concibe, la regula y la organiza. Ante las transformaciones, nuestros esfuerzos tienen que centrarse en qué lugar debe ocupar la persona humana en nuestras decisiones y cómo se plantea en la dignidad del trabajo”.
- “El desarrollo de las nuevas tecnologías y de la inteligencia artificial en el ámbito militar exige una vigilancia ética rigurosa, para que las decisiones sobre la vida y la muerte nunca sean descargadas sobre automatismos ni sustraídas a la responsabilidad moral de la persona humana”.
