Según información de la agencia Reuters, Francia y Alemania habrían decidido poner fin al programa FCAS, un proyecto de defensa aérea europea que enfrentó desacuerdos entre las empresas participantes.
El Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS) habría sido disuelto por Francia y Alemania, según adelantó la agencia Reuters. El proyecto, que buscaba desarrollar un caza de combate de próxima generación, enfrentó disputas entre las empresas participantes, Airbus y Dassault, que impidieron su avance.
Guillaume Faury, CEO de Airbus, declaró a finales del año pasado: “Necesitamos asegurar que la colaboración se haga entre compañías que son compatibles en términos de gobierno y manera de trabajar”. Por su parte, el sindicato alemán IG Metall solicitó al gobierno alemán excluir a Dassault del proyecto, acusando a la firma francesa de anteponer sus intereses nacionales a la cooperación europea. El sindicato afirmó: “Estamos firmemente convencidos de que Dassault se ha descalificado por completo como socio fiable en Europa en tiempos de grave amenaza”.
El programa FCAS fue presentado en 2017 como un proyecto clave para la defensa europea. La disputa central giraba en torno a la exigencia de Dassault de asumir el liderazgo en el diseño y desarrollo del caza principal, argumentando su experiencia con el Rafale. Airbus rechazaba esa pretensión, señalando que contradice la premisa de igualdad en la toma de decisiones acordada al inicio del proyecto. Ambas compañías amenazaron con abandonar el programa si no se respetaban sus posiciones.
Los gobiernos de Francia y Alemania intentaron fomentar la cooperación. Emmanuel Macron declaró que el proyecto “tiene que avanzar”. Sin embargo, en junio de 2025, la paciencia de los gobiernos pareció concluir, lo que llevó a la disolución del programa.
El FCAS buscaba convertirse en el núcleo de la defensa aérea europea para la próxima generación, con la participación de España, Francia y Alemania. El proyecto contemplaba una plataforma integral que incluía aeronaves tripuladas, drones, activos espaciales y terrestres interconectados. Entre sus innovaciones se destacaban el uso de inteligencia artificial, sensores de alta precisión, tecnología de baja detección y una nube digital para gestión operativa. El primer demostrador se preveía para 2029 y la entrada en servicio para 2040. Indra, la empresa española participante, se ve directamente afectada por el fin del programa.
