Un estudio de la Universidad Nacional de Córdoba reveló que más del 15% de los habitantes de la capital provincial tiene niveles altos o muy altos de malestar psicológico, con un incremento sostenido respecto a mediciones de los años 1990.
Un relevamiento realizado por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) indicó que más del 15% de los habitantes de la capital provincial presenta niveles altos o muy altos de malestar psicológico, mientras que casi tres de cada cuatro se ubican en una franja media. La investigación fue desarrollada sobre una muestra de 867 personas adultas entrevistadas en distintos barrios de la ciudad.
Los datos muestran que el indicador promedio de malestar psicológico alcanzó 23,6 puntos, por encima de los registros obtenidos en 1993 (19,3 puntos) y 1998 (21,8 puntos). El estudio fue realizado por un equipo interdisciplinario de la UNC y difundido por UNCiencia, el portal de divulgación científica de la casa de estudios.
Según los investigadores, el concepto analizado no refiere a enfermedades psiquiátricas ni diagnósticos clínicos, sino a cómo las personas perciben y atraviesan las condiciones de su vida cotidiana. “Nos interesaba cómo se sienten las personas frente a las condiciones de su vida y cómo afrontan esas dificultades”, explicó la psicóloga Jaschele Burijovich, integrante del equipo investigador.
Uno de los hallazgos del relevamiento aparece al analizar las condiciones laborales. Las personas desempleadas registraron algunos de los niveles más altos de malestar psicológico. Sin embargo, los investigadores encontraron que quienes tienen empleos informales presentan indicadores muy similares, lo que sugiere que la calidad del trabajo resulta tan importante como el acceso al empleo.
La investigación también detectó una relación entre las dificultades económicas y el bienestar emocional. A medida que aumenta el denominado “estrés económico” —la sensación de que los ingresos no alcanzan para cubrir los gastos— crecen los niveles de malestar psicológico.
Otro de los factores con mayor incidencia fue el nivel educativo. Las personas con menor trayectoria académica registraron los puntajes más elevados de malestar, mientras que quienes alcanzaron estudios de posgrado exhibieron los niveles más bajos. No obstante, el equipo aclaró que los resultados muestran asociaciones estadísticas y no relaciones directas de causa y efecto.
El relevamiento también encontró diferencias significativas por género. Las mujeres registraron niveles de malestar psicológico superiores a los hombres, una situación que los investigadores relacionan con desigualdades estructurales vinculadas al empleo, los ingresos y las tareas de cuidado. El cruce de variables permitió identificar al grupo más vulnerable: mujeres con bajo nivel educativo y problemas de inserción laboral.
El estudio incorporó variables vinculadas al uso de redes sociales y a los vínculos de apoyo. Las personas que reportaron experiencias negativas en entornos digitales registran mayores niveles de malestar psicológico que aquellas que describieron interacciones positivas. Quienes cuentan con redes de apoyo afectivo, familiar o comunitario exhiben una mayor capacidad para enfrentar situaciones adversas.
