El vicepresidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), Sergio Pedace, afirmó que el stock bovino se redujo de 60 a 51 millones de cabezas desde 2006, y señaló que la apertura comercial y la estabilidad cambiaria impulsan la producción.
El vicepresidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), Sergio Pedace, declaró en Canal E que la ganadería argentina atraviesa un proceso de recomposición del stock bovino, destacó la apertura comercial y expresó su preocupación por la inseguridad rural.
Pedace explicó que la escasez de hacienda es una problemática que arrastra el sector desde hace años. “Siempre decimos que esto es oferta y demanda, la oferta de ganado es escasa, las malas políticas pasadas, las malas decisiones de cierre de exportación y todo lo que vivimos hizo que el stock ganadero que habíamos llegado en el 2006 a 60 millones, hoy estemos en 51 millones de cabezas”, sostuvo.
Asimismo, afirmó que el nuevo contexto económico genera mejores expectativas para los productores: “Al faltar ganado el precio de la carne subió, el productor tiene un futuro con un dólar estable y con exportaciones abiertas, entonces empezó a producir”.
Según Pedace, la estrategia actual no es una retención especulativa sino una búsqueda de mayor peso por animal. “El productor no está reteniendo por la especulación como se hacía antes, especuló con el dólar, especuló con la venta del filo rápido, sino que al contrario, está poniendo más kilos en cada animal para tener más carne lo más rápido”, declaró.
En cuanto al sector frigorífico orientado al consumo interno, reconoció que el presente es complejo: “Vemos estos meses, bueno, fueron muy difíciles con la baja también de venta”. Además, remarcó que el consumo por habitante cayó: “Por cápita estábamos en 48, 49, 50, ahora estamos en 44, no es menor, es un dato complicado”.
Sobre la creciente presencia de carne importada, señaló que la apertura comercial obliga a revisar la estructura de costos local. “Tenemos que ver los impuestos internos que tenemos para poder competir”, afirmó.
También consideró que las importaciones ayudan a contener los precios al consumidor: “El precio se está regulando porque entra esa carne de Brasil y acompaña al productor argentino, al cliente argentino, a doña Rosa, a que tengamos un poco más de carne”. En esa línea, defendió el intercambio comercial: “Otros los vemos con los ojos liberales, los ojos normales, donde estamos abiertos al mundo”.
