La Cámara de Diputados retomó el caso del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y los gobernadores aliados al Gobierno nacional evalúan su postura de cara a la sesión especial convocada para el próximo martes 23.
La Cámara de Diputados recuperó protagonismo en el caso del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Con la postergación de la discusión sobre la interpelación y la moción de censura en el Senado, los bloques aliados deberán definir en Diputados si el próximo martes 23 dan quórum en la sesión especial convocada por la oposición para avanzar contra el ministro coordinador.
La convocatoria a esa sesión especial llevaba las firmas de Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, la Coalición Cívica y gran parte de Provincias Unidas, incluidos los cordobeses que responden al gobernador Martín Llaryora. Para alcanzar el quórum, aún resta sumar más de una docena de voluntades.
El PRO y la UCR han hecho públicas sus críticas contra Adorni y presionan para que renuncie o sea removido. En el Senado, algunos de sus representantes adelantaron que votarían a favor de una moción de censura; sin embargo, en la Cámara de Diputados han evitado pronunciamientos concretos respecto a la sesión del próximo martes. “Históricamente no damos quórum en las sesiones que no convocamos nosotros”, explicó un diputado del PRO.
En el bloque que conduce Cristian Ritondo buscan una salida intermedia: son conscientes del costo político si no bajan al recinto, pero deben cuidar la alianza electoral con La Libertad Avanza de cara a 2027, especialmente en la provincia de Buenos Aires.
Los radicales, por su parte, se encuentran en la misma sintonía: no quieren “proteger” a Adorni pero tampoco ven con buenos ojos votar con el kirchnerismo en contra del Gobierno.
Los bloques que responden directamente a gobernadores aliados juegan al misterio y siguen esperando que la Casa Rosada les ahorre un momento incómodo en el Congreso. Respuestas como “sin definiciones”, “no se habló en el bloque” o “aún no lo discutimos con el gobernador” se escuchan en boca de legisladores de Innovación Federal (Salta y Misiones), Independencia (Tucumán), Elijo Catamarca, Producción y Trabajo (San Juan), Por Santa Cruz y La Neuquinidad. Entre todos suman una veintena de votos que podrían sellar la suerte de Manuel Adorni.
“Esto lo tiene que resolver el Poder Ejecutivo o la Justicia. Adorni es un problema de Milei, no nuestro”, explicaron cerca del catamarqueño Jalil. En la provincia norteña no hay definiciones contundentes respecto al quórum o la votación de la interpelación, pero existe la sensación de que la Casa Rosada debe resolver la situación cuanto antes.
En el gobierno tucumano, que conduce Osvaldo Jaldo, plantearon que se trata de una cuestión “exclusiva” del Presidente, quien deberá tomar una decisión. En Salta la postura va en línea con la de Catamarca. “El Presidente es el que tiene la facultad de elegir, sacar o poner a sus funcionarios. No es un tema del Congreso”, plantearon cerca del gobernador Gustavo Sáenz.
En San Juan, las señales que surgen son de cautela y favorables al Gobierno nacional. Orrego no jugaría dentro del bloque opositor que está dispuesto a pedir la interpelación de Adorni. En Santa Fe mantuvieron la reserva respecto a la postura sobre el tema. “Es un tema de los legisladores. Nosotros hablamos de los temas que corresponden a la provincia”, indicaron cerca de Maximiliano Pullaro.
En Chubut, la postura de Ignacio Torres va de la mano de la que ha marcado el PRO a nivel nacional: cree que Adorni tiene que renunciar o ser interpelado. En Entre Ríos no hay una postura pública. Rogelio Frigerio mantiene una relación cercana con la Casa Rosada.
En Córdoba fueron tajantes respecto a la postura que tienen con el tema Adorni. “Nuestros diputados se sintieron estafados porque en una reunión institucional el Jefe de Gabinete les mintió en la cara y pidieron su renuncia”, explicaron en el entorno más cercano de Martín Llaryora. La semana pasada los siete legisladores del peronismo cordobés pidieron la renuncia del ministro coordinador a través de un comunicado conjunto.
Por otro lado, también existen algunos temores, especialmente en las filas del peronismo, de “sentar un mal precedente” que en el futuro cercano pueda volverse en su contra. Destacaron que nunca en la historia se removió a un jefe de Gabinete vía moción de censura y también exhibieron dudas sobre la discusión reglamentaria en torno a qué mayoría se necesita para echar a Adorni. Mientras que la mayoría interpretaba que un proyecto de interpelación sin dictamen de comisión requería dos tercios de los votos para prosperar, el acuerdo entre Patricia Bullrich y sus aliados en el Senado favorecería otra posibilidad: que se necesite solo una mayoría absoluta (la mitad más uno).
El Gobierno ha puesto a sus aliados en una situación de incomodidad. Ninguno de los gobernadores esboza una defensa de Adorni ni de su situación, pero no quieren asumir el papel de verdugos. La gran incógnita es hasta dónde llegará la paciencia.
