Enclavada en la costa del lago Nahuel Huapi, la hostería Las Balsas Relais & Chateaux abrió en 1989 sin camino, gas, electricidad ni teléfono. Hoy, con 10 villas modernas y certificación como Empresa B, mantiene su perfil de lujo sustentable y trato personalizado.
Cuando Las Balsas nació, en 1989, en Villa La Angostura no había camino que llevara a la costa del lago donde se encuentra la hostería. Tampoco gas, electricidad ni teléfono. Hoy la villa –rodeada del Parque Nacional Nahuel Huapi y punto de inicio de la Ruta de los Siete Lagos– triplica su ocupación durante el verano y completa su propuesta turística con la temporada de esquí en el cerro Bayo.
Las Balsas Relais & Chateaux, creada hace casi cuarenta años, conserva el encanto del primer día. La construcción de estilo patagónico, con sus paredes exteriores de color azul, sigue siendo un refugio en las costas del lago Nahuel Huapi. Según la información proporcionada por el establecimiento, nunca perdió su identidad a pesar del crecimiento.
La hostería surgió por iniciativa de Pinky Fernández Barrio y Ana Goñi después de pasar un verano en la zona. Compraron un terreno en una bahía donde parecían ser los únicos habitantes y construyeron una hostería con diez habitaciones, bajo el concepto de hotelería boutique, novedoso en Argentina en ese momento. En 1995 se convirtió en el primer hotel de la cadena Relais & Chateaux de Latinoamérica, luego de una visita de incógnita del entonces presidente de la asociación.
En 1996, Ana y Pinky vendieron la hostería a la familia Sielecki, clientes habituales que veraneaban allí todos los años. Hoy el hotel es punto de encuentro de tres generaciones: cada año, del 26 de diciembre al 10 de enero, se reúnen unos 40 integrantes de la familia, que cierran el hotel como tradición.
La incorporación más reciente son diez villas de arquitectura moderna insertas en el bosque patagónico, enfocadas en un concepto de lujo sustentable. De unos 120 m² cada una, están construidas con líneas minimalistas, piedra, acero y paños vidriados de pared a pared. Tienen vista al lago y balcones amplios. Algunas están voladas sobre la pendiente. Decoradas con muebles contemporáneos, tonos dorados de madera clara, cueros y textiles, cada villa es un refugio independiente dentro del hotel, al que se accede por un sendero interno.
La sostenibilidad es prioridad para el hotel. En 2021 logró certificar como Empresa B Corp, un estándar internacional de impacto social, ambiental y de transparencia. “El desafío que nos propusimos fue el de incorporar integralmente la sostenibilidad a la esencia misma de la empresa, bajo el concepto de proponer vivencias únicas para los huéspedes y que puedan sumar una huella positiva durante su visita a Patagonia”, afirmó Sebastián Tuvio, gerente general del hotel.
En colaboración con Slow Food y Relais & Châteaux, impulsa prácticas de agricultura regenerativa y valorización de ingredientes nativos, como la pimienta de canelo patagónica. Prioriza el abastecimiento de pequeños productores regionales, reduce residuos y plásticos de un solo uso, y optimiza el consumo de recursos. Este compromiso fue reconocido por Relais & Châteaux con el Sustainability Trophy.
En 2025, el hotel redecoró el lobby, recepción, restaurante y lounge, a cargo de la interiorista Danu Galito. “El living que era el lugar de encuentro, pasó de ser un lugar para diez personas a uno para treinta”, declaró Tuvio. La renovación no modificó la estructura original y agregó estampas en entelados, tapizados, alfombras, grandes sofás, mesas e iluminación.
El spa ofrece una carta de masajes especiales, entre ellos el “Ritual del Volcán”, con paso por piscina in-out vidriada, sauna seco y piedras calientes. El restaurante está a cargo del chef Dubán Ochoa, quien trabajó en El Cielo de Juan Manuel Barrientos en Medellín, el hotel Intercontinental y una cadena de bares de cocina española. “Cada cocina es una escuela: cada chef tiene esa nota local y personal”, sostuvo. Al mediodía la propuesta es bistró; a la noche, más formal. Utiliza ingredientes locales como ruibarbo del patio para preparar leche de tigre en un ceviche de hongos.
Las Balsas recibe niños mayores de 12 años y trabaja habitualmente con media pensión. Para el invierno ofrece en las villas un paquete all-inclusive para familias: incluye desayuno, esquí en el cerro Bayo, almuerzo en la montaña o en el hotel, tarde de spa y masajes, y cena. El paquete “Las Balsas Beyond Inclusive” para tres noches en habitación doble Lakeview Villa, dos días de pase al centro de esquí y traslados, cuesta USD 6.500 + IVA por habitación doble, e incluye traslado de ida y vuelta al aeropuerto de Bariloche, desayuno, almuerzo, cena, bebidas, mini bar, uso del spa y masajes diarios de 50 minutos por persona. En verano, reemplaza el esquí por dos excursiones a elección. Fuera de este paquete, las tarifas en habitaciones van desde USD 600 + IVA y en Lakeview Villas desde USD 1.000 + IVA, para dos personas con media pensión (desayuno + almuerzo o cena y un masaje por persona).
