Un análisis de datos y declaraciones de especialistas indican que la directriz de la FIFA de reducir las interrupciones por faltas menores ha generado un torneo con más goles, menos tarjetas amarillas y mayor exigencia física para los jugadores.
Un estilo de arbitraje más indulgente, que permite a los árbitros priorizar la fluidez del juego frente a los contactos menores, se ha convertido en una de las características del Mundial 2026, que inició la fase de eliminatorias mano a mano. La FIFA, según declaraciones de su responsable de arbitraje, Pierluigi Collina, buscó que hubiera menos interrupciones en los partidos para mejorar el ritmo del juego.
Un análisis de NetSI Sport, centro de investigación especializado en datos deportivos de la Northeastern University, reveló que el número de faltas por partido en este Mundial se redujo a 24,3, frente a las 27,7 de 2022 y las 29,3 de 2018. El número de tarjetas amarillas también disminuyó, aunque se registró un aumento de tarjetas rojas. La fase de grupos de este año fue la más prolífica en goles de la era moderna, con 2,95 goles por partido, superando el récord anterior de 2,83 establecido en el Mundial de Brasil de 2014.
Chris West, preparador físico de fútbol de la Universidad de Connecticut, afirmó: “Si analizamos los datos de los tres últimos Mundiales, la distancia recorrida por los deportistas es similar, pero hay muchas más carreras a alta velocidad y muchos más sprints”. West agregó que “la mayoría de los equipos ahora presionan a los rivales no solo para interrumpir la construcción del juego, sino también para recuperar el balón” y que “se ha convertido en un juego de alta intensidad”.
El comentarista de televisión brasileño Ledio Carmona, durante el partido entre Uruguay y España, elogió la disposición del árbitro a dejar fluir el juego a pesar del carácter físico del encuentro: “Hay muchas entradas que los árbitros simplemente no sancionan. Todo vale”. Mark Clattenburg, analista de reglas de Fox TV y exárbitro de la Premier League inglesa, señaló durante el encuentro entre Alemania y Costa de Marfil: “Los mejores árbitros saben cuándo intervenir, permitiendo que las estrellas brillen. El juego se ha disputado de mejor manera, ha fluido más”.
Especialistas advierten que este juego más rápido y físico pone a prueba los límites físicos de los jugadores. West indicó que los isquiotibiales y las pantorrillas se encuentran entre los grupos musculares más expuestos, y que los riesgos aumentan para jugadores que no están en plena forma. Neymar, delantero brasileño, enfrenta una lesión en la pantorrilla y no ha logrado dejar huella en el torneo, a diferencia de Lionel Messi o Kylian Mbappé. Brasil también está preocupado por Raphinha, quien sufrió una lesión en los isquiotibiales durante el partido contra Haití. La Confederación Brasileña de Fútbol no hizo comentarios sobre el estado de ambos jugadores ni sobre si la alta intensidad del torneo aumenta el riesgo de lesiones. Otros jugadores como Christian Pulisic (EE.UU.) y Reece James (Inglaterra) también enfrentan problemas similares.
