La aplicación de un ictiocida en dos lagos de alta montaña del Parque Natural del Alt Pirineu permitió eliminar la totalidad de los ejemplares de piscardo (Phoxinus spp.), una especie invasora que alteraba el ecosistema. Los monitoreos realizados diez meses después confirmaron la erradicación y una recuperación parcial de la biodiversidad.
El piscardo (Phoxinus spp.) fue eliminado completamente de los lagos Tres Estanys del Mig y Tres Estanys de Baix, ubicados en el Parque Natural del Alt Pirineu, en Cataluña. La intervención se realizó en septiembre de 2025 mediante la aplicación de rotenona, un ictiocida natural biodegradable. Los resultados de los monitoreos efectuados diez meses después confirmaron la erradicación total de la especie en ambos cuerpos de agua.
La presencia del piscardo en estos lagos se originó por su uso como cebo vivo en la pesca recreativa de trucha. Según los responsables del proyecto, el pez encontró condiciones para reproducirse y expandirse, alterando las redes tróficas y afectando a anfibios e invertebrados acuáticos.
La intervención formó parte del proyecto europeo LIFE RESQUE ALPYR. Además de erradicar al pez invasor, el objetivo fue evaluar la eficacia y seguridad de la rotenona como herramienta de restauración de lagos de alta montaña. Esta fue la segunda experiencia de este tipo en la región; la primera se realizó en septiembre de 2024 en el lago de Manhèra, en la Val d’Aran.
El seguimiento posterior a la aplicación de rotenona determinó que la vida media del producto fue de entre 10 y 20 días. No se detectaron rastros de rotenona en el río situado aguas abajo de los lagos tratados, lo que indica que el producto permaneció confinado en el área de intervención.
Los muestreos realizados diez meses después del tratamiento mostraron una mejora en la transparencia del agua y la reaparición de anfibios e invertebrados que no se registraban desde 2014, cuando comenzaron los programas de seguimiento. En Tres Estanys del Mig, previamente se habían utilizado redes, trampas y pesca eléctrica para controlar la población de piscardo, pero estas técnicas no lograron su eliminación completa.
La erradicación del pez invasor no implica la recuperación total del ecosistema, según los científicos. La restauración de ambientes de alta montaña requiere tiempo, por lo que los monitoreos continuarán durante los próximos años para evaluar la evolución de las comunidades biológicas y los procesos ecológicos naturales.
La actuación fue coordinada por Sorelló, Estudis al Medi Aquàtic, S.L. y la Associació La Sorellona, con supervisión científica del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC) y del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC). Contó con el apoyo del Parque Natural del Alt Pirineu y Forestal Catalana.
