La startup ByBug, con base en Coquimbo, Chile, y participación de científicos argentinos, desarrolla una plataforma de biomanufactura que emplea insectos modificados genéticamente para producir proteínas destinadas a prevenir enfermedades en acuicultura y avicultura.
CÓRDOBA.- Enfermedades que afectan a aves, peces, camarones y otros animales de producción pueden reducir la producción, generar mortandad y obligar a los productores a asumir costos de prevención y tratamiento.
La startup ByBug, con base en Coquimbo, Chile, y presencia en cinco países, desarrolla desde hace cuatro años una plataforma de biomanufactura basada en insectos modificados genéticamente. El objetivo es producir bioaditivos que se incorporan al alimento de los animales para actuar contra enfermedades infecciosas.
La empresa cuenta con el respaldo de fondos de venture capital y family offices de Argentina, Chile y Estados Unidos, entre ellos GridX, Südlich Capital, The George Kaiser Family Foundation y Tim Draper.
El CEO, José Del Solar, es ingeniero en biotecnología y residió en Córdoba. Gerardo Bluske, responsable del desarrollo comercial, es ingeniero industrial y MBA. Daniel Troncoso, CTO, es ingeniero en biotecnología y especialista en agricultura e insectos. Rocío Espinosa ocupa la dirección de operaciones.
Según datos de la empresa, alrededor del 20% de la proteína animal producida en el mundo se pierde por enfermedades infecciosas. Ese volumen equivaldría a los alimentos necesarios para 1000 millones de personas y representaría pérdidas por unos US$358.000 millones para los productores. La compañía señala que en determinadas situaciones resulta económicamente más barato dejar morir al animal que asumir el costo de tratarlo.
La tecnología de ByBug utiliza herramientas de ingeniería genética para modificar insectos y convertirlos en productores de proteínas con aplicaciones en salud animal. Estas proteínas pueden incorporarse a alimentos balanceados como aditivos funcionales de administración oral, con el objetivo de prevenir o combatir enfermedades infecciosas.
El foco inicial está en acuicultura y avicultura. Entre los proyectos figuran enfermedades que afectan a camarones, peces y aves, como el virus de la mancha blanca, bacterias como Salmonella y Vibrio, y la influenza aviar.
La compañía trabaja en proyectos en distintas etapas de desarrollo, desde pruebas computacionales y de laboratorio hasta pilotos con clientes. También plantea utilizar su plataforma para transformar subproductos de la industria agroalimentaria en fertilizantes.
La startup asegura que su tecnología alcanzó un nivel de madurez TRL 6–7, que cuenta con tres patentes y cinco proteínas desarrolladas. Tiene un centro de investigación y desarrollo de biomanufactura con insectos y presencia en cinco países. Su equipo está integrado por 16 personas, diez de ellas científicos.
La empresa proyecta construir una planta con capacidad para producir 1200 toneladas, con una inversión de capital estimada en US$4 millones y puesta en funcionamiento prevista para 2027.
