La diseñadora de interiores Sofía Ruiz estuvo al frente de la renovación de la propiedad de 350 m2 de dos coleccionistas de arte en Punta Gorda.
En el barrio de Punta Gorda, a pasos del Río de la Plata, una pareja encontró un departamento en un edificio de dos años de antigüedad. Para considerar la compra, necesitaban adaptarlo a su colección de obras de arte. Convocaron a la diseñadora de interiores Sofía Ruiz, al frente del Estudio que lleva su nombre.
“Desde el acceso, la casa plantea una materialidad envolvente y una fuerte presencia del arte”, declaró Sofía. “La colección de obras del dueño de casa fue pensada como parte del proyecto: cada pieza interviene en la composición de los espacios, dialogando con los materiales, el mobiliario y el color”.
Un living con dos caras
“Frente a la escala generosa del living originalmente blanco, decidimos revestir todo en madera, construyendo una gran caja cálida capaz de contener distintas situaciones”, explicó la diseñadora. Del otro lado, se hizo un living más fresco e informal contiguo al ventanal que da hacia la costa.
Para compartir
Una de las premisas del proyecto fue crear espacios para recibir amigos y a varios familiares que viven en el exterior y llegan de visita seguido. La cocina-comedor responde a esa necesidad, con un elemento omnipresente: la cava.
“La cava fue concebida como algo más que un espacio destinado a guardar y exhibir vinos. Funciona también como comedor diario y como un lugar de encuentro más informal, comunicado directamente con la cocina a través de una ventana. Propone otra manera de habitar y recibir dentro de la misma casa”.
Mi mundo privado
El escritorio fue concebido casi como un universo propio dentro de la casa, más intenso y deliberadamente disruptivo.
“Como el propietario trabaja gran parte del tiempo desde su casa y recibe gente allí, el objetivo fue crear un espacio de fuerte presencia visual, a la vez cálido y envolvente. La inspiración remite, en cierta medida, a los tradicionales escritorios ingleses, reinterpretados a través del uso del color”.
Interiores
“En el dormitorio principal, buscamos construir una atmósfera serena y envolvente a partir de una paleta calma, fibras naturales, linos y una materialidad cálida”, explicó la diseñadora. Un respaldo continuo de roble, diseñado a medida por el Estudio, recorre todo el muro detrás de la cama y contiene también las mesas de noche. Al otro lado, también en roble, el mueble de TV se convierte en escritorio al llegar a la esquina del cuarto.
Para recibir
En los dormitorios de huéspedes se mantiene el lenguaje que recorre toda la casa. “Los acentos de color aparecen principalmente a través del arte, incorporando pequeños contrapuntos dentro de una composición contenida”, explicó Ruiz.
Exterior
Entre el living y el comedor aparece un ambiente que funciona como si fuera la galería exterior de una casa. En este caso, tiene un banco continuo, una gran mesa para compartir encuentros y también una parrilla.
