La Comisión Episcopal de Pastoral Social pidió a la vicepresidenta Victoria Villarruel y a los senadores que retomen el debate de la iniciativa que regula las apuestas online y advirtió que perdería estado parlamentario en noviembre.
La Comisión Episcopal de Pastoral Social envió una carta a la vicepresidenta Victoria Villarruel y a los integrantes del Senado en la que solicitó que se reactive el tratamiento del proyecto de prevención de la ludopatía y regulación de las apuestas online. En el texto, el organismo advirtió que la iniciativa podría perder estado parlamentario en noviembre y pidió que se alcancen los acuerdos políticos necesarios para convertirla en ley.
“Frente al sufrimiento de tantos, no actuar no puede ser una opción”, afirma la carta, en la que la comisión sostiene que el problema excede el reconocimiento de los riesgos y requiere una “respuesta institucional”. La preocupación central del texto son los menores de edad, “expuestos a plataformas de apuestas accesibles desde teléfonos celulares” y a un entorno digital en el que el juego “puede incorporarse a la vida cotidiana”.
La presentación se suma a una serie de pronunciamientos de la Iglesia desde 2024. En julio de ese año, las pastorales sociales de todo el país lanzaron la consigna “Apostar no es un juego”. En noviembre, la Conferencia Episcopal Argentina reclamó a Diputados que tratara el proyecto, y en febrero de 2025 volvió a dirigirse al Senado. En octubre de ese año, los obispos advirtieron que “la ludopatía es un atentado contra la vida” y alertaron sobre el riesgo de que cada celular se convierta en un “casino”.
El reclamo se produce en el marco de una discusión legislativa que lleva más de dos años y que se encuentra trabada. El 27 de noviembre de 2024, la Cámara de Diputados aprobó por 139 votos afirmativos, 36 negativos y 59 abstenciones un proyecto de prevención de la ludopatía y regulación de los juegos de azar y las apuestas en línea. La iniciativa fue girada al Senado, donde quedó pendiente de tratamiento. En octubre de 2025, el tema volvió a figurar en la agenda de un plenario de comisiones de la Cámara alta, pero quedó frenado.
En paralelo, en mayo pasado el Ejecutivo nacional presentó otra iniciativa con el objetivo de “ordenar el mercado virtual, limitar la publicidad” y reforzar la protección de niños y adolescentes.
En su nueva presentación, la Comisión Episcopal de Pastoral Social advierte que las consecuencias del juego compulsivo no se limitan a quienes apuestan, sino que también alcanzan a sus familias, a las instituciones educativas y a las comunidades que deben afrontar sus efectos. Menciona investigaciones y materiales de Unicef Argentina y del Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina sobre las apuestas online y la adolescencia.
El planteo de la Iglesia apunta además a la responsabilidad económica y social que implica la expansión del negocio: “Los costos de los daños que produce la ludopatía -humanos, familiares, sociales y sanitarios- no serán asumidos por quienes hoy se benefician de este negocio, sino que recaerán, una vez más, sobre las personas, las familias y la sociedad en general”.
La carta episcopal concentra su pedido en la urgencia de avanzar con el tratamiento parlamentario. Cita al papa León XIV y su advertencia contra “la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles”. También sostiene que la falta de intervención estatal puede profundizar daños difíciles de reparar en el tejido social.
“‘No hacer nada’ también es una decisión”, afirma la Comisión Episcopal de Pastoral Social, que pidió a los senadores que asuman la responsabilidad que les fue confiada y eviten que la iniciativa quede relegada por la falta de acuerdos o de tratamiento legislativo.
