La decisión se adoptó por unanimidad durante la 72ª Asamblea General Ordinaria de la FAIM. La entidad informó que sus integrantes representan más del 96% de la oferta de harina para el mercado interno y la exportación.
Diego Cifarelli fue reelegido por unanimidad como presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) y comenzará su octavo período consecutivo al frente de la entidad. La decisión se tomó durante la 72ª Asamblea General Ordinaria de la organización, según se informó. Los integrantes de la FAIM representan más del 96% de la oferta de harina destinada al mercado interno y a la exportación.
La continuidad del dirigente se produce en un contexto en el que la industria busca ampliar sus ventas externas para utilizar la capacidad instalada ociosa. A esa agenda se suma la expectativa por una mayor demanda de Brasil, que podría generar oportunidades para las exportaciones argentinas de trigo y de harina.
“La exportación debe ser un objetivo para toda la industria molinera ya que, entre otros beneficios, genera ingreso de divisas genuinos y mayor empleo y su crecimiento fomentará el uso de capacidad instalada que hoy está ociosa”, sostuvo Cifarelli tras conocerse su reelección.
Entre los objetivos de la nueva gestión, la FAIM mencionó promover la industrialización y mejorar la eficiencia de la cadena del trigo. También incluyó la continuidad del trabajo con las autoridades contra la evasión y el contrabando, además del impulso a buenas prácticas productivas, comerciales y ambientales.
La apuesta exportadora tiene como uno de sus principales focos al mercado brasileño. Días atrás, Rubens Barbosa, presidente ejecutivo de la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo), anticipó que las importaciones de ese país podrían alcanzar o superar los nueve millones de toneladas durante el ciclo 2026/2027. De concretarse, serían las mayores compras de los últimos 30 años, ante una menor disponibilidad interna del cereal.
“Es una gran oportunidad para el trigo argentino y también para las harinas argentinas”, había señalado Cifarelli a este medio. El dirigente consideró que esa necesidad de abastecimiento también podría favorecer acuerdos entre molinos argentinos y brasileños para incrementar las colocaciones de harina.
Las estimaciones del sector ubican la próxima cosecha argentina entre 23 y 24 millones de toneladas. Ese volumen permitiría contar con excedentes para atender parte de la demanda brasileña, aunque la calidad industrial del grano sería determinante para concretar los negocios.
En paralelo con esas expectativas comerciales, Cifarelli planteó que la competitividad de la cadena requiere cambios en materia tributaria. En el comunicado de su reelección, expresó su respaldo a la orientación de las medidas económicas del Gobierno y advirtió sobre los costos que afronta el sector.
“Desde el sector molinero valoramos los esfuerzos del Gobierno para estabilizar las variables macroeconómicas”, dijo. También destacó “las medidas de desburocratización” y la baja de retenciones al trigo.
El acompañamiento incluyó un pedido dirigido a los tres niveles del Estado. “No obstante, alertamos sobre la necesidad de seguir avanzando hacia un sistema impositivo tanto a nivel nacional como provincial y municipal que elimine impuestos distorsivos, superposiciones de tributos y tasas sin contraprestaciones que afectan la competitividad de toda la cadena del trigo e impactan negativamente en su inserción internacional”, sostuvo.
