Los comicios del 3 de noviembre renuevan la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Las encuestas anticipan una ventaja demócrata y un escenario complejo para el oficialismo. Texas aparece como un estado clave.
Estados Unidos celebra elecciones de medio término el martes 3 de noviembre. Se renuevan las 435 bancas de la Cámara de Representantes y 35 de las 100 del Senado. Aunque el nombre de Donald Trump no figura en la boleta, los comicios funcionarán como una medición de su gestión y definirán qué partido controlará el Congreso en los próximos dos años.
Qué se vota
Actualmente, los republicanos controlan ambas cámaras. En la Cámara baja tienen 218 bancas, el mínimo para la mayoría. En el Senado cuentan con 53 escaños; los demócratas necesitan 51 para obtener el control. Hasta el 29 de octubre, más de 39,6 millones de estadounidenses habían votado de forma anticipada.
Encuestas y escenario electoral
Según la consultora Cygnal, los demócratas lideran la intención de voto con el 52%, frente al 43% de los republicanos. La aprobación de Trump se ubicaba alrededor del 37% a principios de octubre, de acuerdo con el agregador Silver Bulletin. La economía, con precios altos en combustibles, alimentos y vivienda, es el principal frente de desgaste, y la baja movilización republicana preocupa al partido: según CNN/SSRS, el 61% de los demócratas está muy motivado para votar, contra un entusiasmo casi sin cambios entre los republicanos.
Qué se juega Trump
Si los demócratas recuperan al menos una de las cámaras, el Presidente tendrá dificultades para aprobar leyes en los dos años que le quedan de mandato. Además, la oposición podría usar las comisiones del Congreso para investigar su gestión, e incluso dentro del Partido Demócrata se debate la posibilidad de impulsar un juicio político. Si los republicanos retienen el control, Trump tendrá vía libre para avanzar con su agenda.
Texas, en el centro de la escena
En Texas se eligen el gobernador y otros cargos ejecutivos, una banca en el Senado federal, los 38 representantes del estado en el Congreso y buena parte de la legislatura estatal.
La contienda más observada es la del Senado. El republicano Ken Paxton, fiscal general del estado, enfrenta al demócrata James Talarico, legislador estatal, docente y seminarista presbiteriano de 37 años. Una encuesta de la Universidad de Houston realizada entre el 10 y el 14 de octubre le da a Talarico una leve ventaja de 48% a 46%, dentro del margen de error.
En la gobernación, el republicano Greg Abbott busca un cuarto mandato frente a la demócrata Gina Hinojosa, legisladora estatal y abogada de derechos civiles. Según el mismo sondeo, Abbott lidera por 49% a 46%, en una campaña marcada por la economía, la frontera, el financiamiento de la educación pública y la regulación de los centros de datos de inteligencia artificial.
En la Cámara de Representantes, la elección se realiza con un mapa electoral que la legislatura texana rediseñó en 2025 para favorecer a los republicanos en distritos que antes eran competitivos.
El malestar en el campo
En las zonas rurales, el respaldo republicano se mantiene: según la Universidad de Houston, el 65% de los votantes rurales apoya a Paxton y el 67% tiene una imagen favorable de Trump. Pero solo el 27% está satisfecho con la economía, frente al 42% de hace un año. Entre los ganaderos crece el malestar por la decisión de Trump de ampliar la importación de carne para bajar los precios récord, que incluyó en febrero un cupo adicional de 80.000 toneladas para la carne argentina. “Todo está tan caro y nunca se gana”, resumió un ranchero. La duda para el oficialismo es si esos votantes, desencantados con los costos, se movilizarán el martes.
Más allá del resultado, las elecciones de medio término marcarán el inicio de la carrera hacia 2028: como Trump no puede presentarse a un tercer mandato, después del martes se espera que comiencen las especulaciones sobre su sucesor.
