Según un análisis académico, la productividad de la economía argentina retrocede desde hace una década y condiciona cualquier mejora sostenida de las remuneraciones.
El salario real promedio de los trabajadores formales en Argentina se encuentra aproximadamente un 25% por debajo del que regía en 2012, de acuerdo con un análisis difundido por la Universidad del CEMA. El texto sostiene que la brecha no responde a un episodio puntual sino a un fenómeno estructural vinculado con la evolución de la productividad.
El documento indica que, entre 2016 y 2025, la inversión en maquinaria y equipo se incrementó un 15% y las horas trabajadas aumentaron un 11%, mientras que el producto creció apenas un 5%. A partir de esos datos, concluye que la economía requiere cada vez más capital y trabajo para generar una cantidad de bienes y servicios que crece en menor proporción.
El análisis señala que el empleo formal se reduce y tiende a ser reemplazado por ocupaciones informales, de menor calidad y remuneración. Asimismo, menciona que el estimador mensual de actividad muestra una economía estancada desde comienzos de 2025 y que, desde 2012, el producto se ha movido en ciclos sucesivos en torno a un nivel que permanece plano.
Entre los factores que inciden en la baja productividad, el texto enumera trabas burocráticas y legales para la importación de insumos y el acceso a divisas, la carga administrativa impositiva, costos legales de defensa frente a actuaciones estatales, un marco regulatorio laboral basado en convenios colectivos de las décadas de 1970 y 1980, infraestructura deteriorada, un sistema educativo en declive, cambios frecuentes en las reglas de juego y niveles de inseguridad elevados.
El documento también atribuye parte de la situación a la demora en concretar reformas estructurales, entre ellas la tributaria, lo que según el texto inhibe decisiones de inversión de largo plazo.
Como propuesta, el análisis plantea una modernización del sector público en los niveles nacional, provincial y municipal, que incluya un acuerdo de coordinación tributaria, una simplificación del sistema impositivo y una mejora en la calidad de los servicios estatales.
El texto concluye que la recuperación salarial depende de un proceso de aumento de la productividad y que, mientras la economía necesite dosis crecientes de capital y trabajo para producir lo mismo, cualquier mejora del poder adquisitivo enfrentará ese límite estructural.
El análisis es firmado por un profesor de la Universidad del CEMA.
