Dos periodistas descubren una serie de casualidades a partir de un mismo modelo de birome comprado en París, reflexionando sobre los encuentros fortuitos y la dificultad para encontrar el producto en Argentina.
Dos biromes idénticas, de cuatro colores, fueron el punto de partida para que dos periodistas reflexionaran sobre las casualidades de la vida. El primer dato en común fue que ambas las habían adquirido en París. Sin embargo, el contexto era distinto: para una de ellas era algo cotidiano, ya que vivía y estudiaba en la Universidad de la Sorbona durante 2019. Para la otra, el hallazgo fue sorpresivo, ya que la compró en una librería de la ciudad francesa durante un viaje de trabajo.
La conversación derivó en una segunda coincidencia: las habían comprado en el mismo barrio de París. De hecho, la periodista que estaba de paso se había alojado a pocas cuadras de la vivienda que tenía allí la estudiante. Ambas se conocieron personalmente recién en Argentina, en 2025, cuando la periodista francesa comenzó a trabajar en la redacción de un medio local.
El reciente diálogo sobre estas similitudes las llevó a una teoría compartida, improbable pero simpática: «En algún lugar del universo estaría prevista esta vuelta del destino». A ambas también las asaltó la misma duda práctica: «¿Por qué no son tan fáciles de conseguir en Buenos Aires como en París si son ideales para tomar apuntes y hacer distintas anotaciones con una sola birome?».
