La Disposición N.º 100/DGINFRAES/26, publicada en el Boletín Oficial el 5 de octubre, aprobó un Reglamento de Convivencia para Usuarios de Parques y Polideportivos que exige una autorización gubernamental para dar clases o dirigir entrenamientos en parques y polideportivos de la Ciudad de Buenos Aires, incluso si son gratuitos. La medida generó distintas posturas entre los entrenadores.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires aprobó el Reglamento de Convivencia para Usuarios de Parques y Polideportivos mediante la Disposición N.º 100/DGINFRAES/26, publicada en el Boletín Oficial el 5 de octubre. La norma exige contar con una autorización gubernamental para dar clases o dirigir entrenamientos en parques y polideportivos, incluidas las actividades gratuitas. No prohíbe las clases particulares, pero establece que las actividades dirigidas a terceros deben contar con autorización previa.
La disposición también fija pautas de cuidado, respeto entre usuarios y uso de las instalaciones. Fuentes del gobierno porteño consultadas no respondieron si la autorización incluirá el pago de un canon.
En el Parque Sarmiento, ubicado en la avenida Doctor Ricardo Balbín al 4750, las actividades continúan. El entrenador personal Diego Arévalo, de 30 años, da clases a dos alumnas y afirmó haberse enterado de la medida por comentarios de colegas. «El problema es que se habla de nuevas reglas, pero nadie vino a explicarnos concretamente qué tenemos que hacer. Si mañana me dicen que no puedo seguir dando clases hasta conseguir una autorización, ¿qué hago con mis alumnas? ¿Dejo de trabajar?», declaró Arévalo, quien trabaja de manera informal.
Roberto Viana, de 47 años y profesor de gimnasia en el mismo parque desde hace dos años, sostuvo: «A mí me parece bueno que haya un reglamento porque este es un espacio público y tenemos que poder compartirlo todos. Hace dos años que trabajo acá y veo que conviven muchas actividades diferentes. No puede ser que uno llegue con un grupo y ocupe un lugar sin tener en cuenta que también hay otras personas que quieren utilizarlo. Si se organiza bien, me parece positivo tanto para nosotros, que venimos a trabajar, como para los vecinos». Y agregó: «Lo importante es que las reglas sean claras y que todos sepamos qué tenemos que cumplir. No estoy en contra de que nos pidan una autorización, siempre que el trámite sea accesible y no termine convirtiéndose en una complicación para quienes trabajamos de esto».
Laura Castillo, profesora de danza infantil, manifestó: «Yo lo veo desde el lado de los chicos. Cuando trabajás con niños, necesitás determinadas condiciones para desarrollar una actividad y también tenés una responsabilidad con las familias. Me parece positivo que exista una regulación porque no es solamente venir, poner música y empezar una clase. Hay cuestiones de organización, de seguridad y de convivencia con las demás personas que utilizan el parque». Además, pidió que las exigencias contemplen las particularidades de cada propuesta: «Una clase de danza infantil no funciona de la misma manera que un entrenamiento físico para adultos. Si el reglamento permite organizar mejor esas diferencias, puede ser beneficioso».
Arévalo planteó: «Si tengo que hacer trámites, presentar documentación o pagar para poder seguir trabajando, necesito saber cuáles son las condiciones. Tampoco me parece que se pueda poner a todos en la misma bolsa. No es lo mismo alguien que viene con dos personas a entrenar que una empresa que organiza una actividad para cincuenta. Para muchos de nosotros esto es una fuente de ingresos, no un pasatiempo».
La nueva disposición tiene antecedentes en las resoluciones N.º 60-SECD/24 y 459-SECD/25, que regularon el uso precario de parques y polideportivos por establecimientos educativos y personas jurídicas. Según los fundamentos de la norma, ese régimen no contemplaba de manera general a todos los usuarios. La Dirección General de Infraestructura aprobó el nuevo reglamento, identificado como Anexo I IF N.º 43492231-DGINFRAES/26, y facultó a la Gerencia Operativa de Polideportivos y sus dependencias para aplicarlo.
La Secretaría de Deportes porteña explicó: «El objetivo es establecer pautas claras de convivencia, cuidado y utilización de los parques y polideportivos de la Ciudad, garantizando el uso ordenado, seguro y compartido de las instalaciones». Y agregó: «El reglamento también busca ordenar las actividades organizadas por terceros y asegurar que se desarrollen con la autorización correspondiente, evitando que personas sin autorización ocupen espacios de los vecinos con fines económicos».
La exigencia de permiso alcanza a clases, entrenamientos y actividades dirigidas a terceros, sin distinguir si existe un cobro. Ante incumplimientos, la Secretaría señaló que podrán adoptarse medidas «que van desde llamados de atención y apercibimientos hasta la suspensión o revocación de autorizaciones y restricciones de ingreso, según la situación».
El Gobierno confirmó las fechas de sanción y publicación, pero no precisó cuándo comenzará la aplicación efectiva en cada establecimiento, qué plazo tendrán los profesores para adecuarse ni cuáles serán los requisitos y tiempos concretos para tramitar una autorización. Tampoco informó si el procedimiento tendrá un costo. Consultada sobre si se evaluó el impacto sobre usuarios, clubes, instituciones educativas y organizaciones deportivas y si existieron consultas previas, la Secretaría respondió que mantiene una relación permanente con esos actores, pero no detalló instancias formales de participación ni estudios específicos sobre esta medida.
Durante 2026 hubo una actualización tarifaria para determinadas instalaciones, fijada por la Resolución N.º 226/SECD/26, de junio, con valores entre el 1.º de julio y el 30 de septiembre. El cuadro de importes está remitido a un informe anexo. Sobre los criterios de actualización, Deportes mencionó la inflación y los costos operativos, sin aportar una comparación detallada de precios. No se informó un arancel para el nuevo permiso.
Una pareja que visita Parque Sarmiento desde hace años contó: «Nosotros venimos hace años porque nos gusta pasar el día acá. Es un lugar donde podés caminar, sentarte un rato, disfrutar del aire libre y desconectarte un poco. Vemos que hay gente haciendo distintas actividades y nos parece bien, porque justamente para eso están estos espacios». Y agregó: «Lo importante es que todos podamos utilizarlos y que ninguna actividad termine ocupando todo el lugar. No conocíamos en detalle este nuevo reglamento, pero creemos que cualquier cambio debería informarse bien, tanto a los profesores como a quienes venimos habitualmente».
