El sector minero argentino registró exportaciones por US$6056 millones en 2025, un récord histórico. Analistas señalan desafíos en infraestructura, talento y licencia social para consolidar el crecimiento.
La minería argentina registró en 2025 exportaciones por US$6056 millones, un récord histórico que representa el 7% de las ventas externas del país. El sector cuenta con una cartera de proyectos de cobre, litio, oro y plata, y se posiciona como uno de los principales motores de inversión y desarrollo productivo.
Gustavo Kurgansky, socio líder del Centro de Excelencia de Minería de EY Argentina, afirmó durante el summit de Minería que «estamos preparados como país para gestionar las inversiones que se anuncian, pero aún hay grandes desafíos por delante, que tienen que ver tanto con lo público como con el sector privado».
Kurgansky explicó que hasta hace unos años la discusión se centraba en cómo atraer inversiones, y señaló que «eso se demostró con los proyectos que entraron al RIGI, algunos de los cuales están en proceso de ser aprobados». Sostuvo que Argentina tiene «una combinación de recursos de clase mundial, principalmente cobre y litio».
Entre los principales desafíos para ejecutar los proyectos, mencionó «asegurar la infraestructura; eso se traduce en acceso a agua, energía, conectividad, caminos y, eventualmente, nodos de exportación». También destacó la necesidad de fortalecer la cadena de suministro y la integración de tecnología en las operaciones.
En cuanto a la formación de talento, advirtió que «si todos estos proyectos se ejecutan en forma simultánea, tenemos que ver si estamos capacitados para absorber esa inversión al mismo tiempo», y agregó que «el talento es un recurso escaso». La demanda incluye perfiles digitales para automatización, sostenibilidad, relacionamiento con comunidades y ciberseguridad. Kurgansky señaló que es «un desafío de lo público y lo privado, que involucra a universidades, escuelas técnicas, empresas y sindicatos».
Sobre la licencia social, sostuvo que «no es estrictamente una cuestión reputacional; ahora es una parte integral de cualquier proyecto minero» y que implica «una comunicación transparente con sus comunidades y una escucha activa».
Respecto al contexto global, Kurgansky indicó que «en 2026, el principal desafío es la complejidad operacional», debido a que las minas son más maduras y se requiere triturar más roca para obtener la misma tonelada de mineral, con mayores costos de energía y fuerza laboral.
En relación con la inteligencia artificial, afirmó que «tiene que estar orientada a una decisión que sea crítica para el negocio, no es una moda», y que ayuda a gestionar riesgos, optimizar mantenimiento, reducir incidentes de seguridad y ordenar información dispersa.
Acerca del proyecto de extranjerización de tierras en discusión, Kurgansky opinó que «es importante que esté en el centro del debate, que puedan confluir diferentes posiciones totalmente válidas, como la soberanía nacional y la atracción de inversiones».
Finalmente, al ser consultado sobre qué hace falta para que las inversiones se conviertan en producción, concluyó: «La capacidad de ejecutar. Hay muchos proyectos muy relevantes que van a cambiar el perfil exportador de nuestro país en los próximos años. La oportunidad no se capta por sí sola. La forma de transformar ese capital en obras y producción previsible es a través de la capacidad que tengamos para llevar a la práctica la construcción, la operación, los compromisos asumidos y mantener la licencia social durante todo el proyecto».
